El parquet es quizás, de todos los suelos posibles con los que puede contar una casa, el más cómodo, elegante, acogedor y cálido de todos. Muchísimos propietarios de casas que contaban con fríos suelos de baldosa están realizando obras para poner parquet en cuanto pueden y así poder disfrutar de una superficie cálida y cómoda por la que es posible caminar en todo confort, incluso descalzo.

Pero toda esa comodidad, todo ese confort y, en última instancia, todo ese lujo que nos hace sentir en una casa un suelo de parquet, tienen un origen de lo más interesante que seguramente no conocías y que tiene mucho que ver con una vida de confort y de lujo. Y es que, en la época en la que se inventó, el parquet no estaba al alcance de todo el mundo, sino de unos pocos privilegiados: concretamente de nobles y de reyes.

La palabra parquet es de origen francés y significa “entarimado” en esa lengua. El parquet actual tiene su origen en el parquet de menuiserie (entarimado en madera) que había sido utilizado para adornar en 1684 los suelos del conocidísimo Palacio de Versalles, la que fue hasta la Revolución Francesa y la proclamación de la República, la residencia oficial de los Reyes de Francia y es aún hoy el mayor y más singular palacio jamás construido en todo el continente Europeo.

Así, si tenemos la ocasión de visitar el hermoso Palacio de Versalles, que se encuentra a escasos veinte kilómetros de París, podremos tener la suerte de admirar y pisar el primer parquet jamás construido e instalado en una residencia a lo largo de la historia. De allí, de los usos y costumbres que tenían esos reyes de Francia y los nobles que los imitaron, el parquet se fue extendiendo por todo el país galo y por el continente Europeo entre las clases más favorecidas a lo largo del siglo XVIII.

El parquet se popularizó a lo largo del siglo XVIII

Hasta entonces las casas no habían tenido parquet, sino que únicamente habían tenido baldosas en el mejor de los casos, ya que hasta bien entrado el siglo XVIII era común disponer de tierra batida en el suelo de las casas salvo en contadísimas ocasiones, como podía ser, por ejemplo, el caos de los nobles y de las personas más acaudaladas, que imitaron el parquet del Palacio de Versalles en cuanto tuvieron la ocasión.

Más adelante, y gracias a la revolución industrial y a las técnicas industriales de trabajo de la madera que implicó – ya que el parquet del Palacio de Versalles es un verdadero trabajo de artesanía – el parquet pudo estar disponible y ser asequible para la mayoría de familias de clase media. Tal fue su popularización que, actualmente, el parquet es sin duda la más popular, cálida y cómoda de todas las alternativas para colocar un suelo tanto en pisos como en casas individuales y son muchos los que, no teniéndolo, se apresuran a reformar sus casas para disponer de él.

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